Adicciones
El problema no es la fuerza de voluntad
Casi todo el discurso cultural sobre las adicciones gira alrededor de la voluntad. "Si quisieras, podrías dejarlo." "Es una cuestión de decisión." "Tienes que ser más fuerte." Y la persona que lleva tiempo intentando dejar algo sin conseguirlo acaba cargando, además del problema original, con una narrativa sobre sí misma que la hace sentir débil, incapaz o sin remedio.
Quiero empezar desmontando eso, porque es importante: el fracaso de los intentos anteriores, casi siempre, no dice nada sobre tu fuerza de voluntad. Dice algo sobre las estrategias que has usado. Y las estrategias que la mayoría usamos de forma intuitiva para dejar una adicción tienen, en muchos casos, exactamente los mecanismos que garantizan el fracaso.
No porque seamos incapaces. Sino porque la lógica de la adicción es más sofisticada de lo que parece, y abordarla requiere algo más que decisión.
Qué es realmente una adicción
Cuando hablo de adicciones en consulta no me refiero solo a sustancias. El patrón adictivo aparece también en conductas: el juego, el móvil, la pornografía, la comida usada como regulación emocional, el trabajo llevado al extremo, incluso ciertas relaciones que funcionan con una lógica de dependencia. Lo que tienen en común no es la sustancia o la conducta en sí, sino la función que cumple: aliviar, de forma rápida y eficaz, un estado emocional que resulta difícil de gestionar de otra manera.
Eso es clave para entender por qué las adicciones son tan resistentes. No se mantienen por placer — se mantienen porque cumplen una función real. El alcohol calma la ansiedad. El juego genera una descarga de adrenalina que interrumpe el vacío. La comida produce confort inmediato. El móvil evita el silencio. Cuando intentas eliminar la conducta sin sustituir la función que cumple, dejas un vacío que el sistema intenta llenar de la única forma que conoce.
Por qué los intentos anteriores no han funcionado
Hay dos estrategias que aparecen con mucha frecuencia en los intentos fallidos de dejar una adicción:
La primera es la prohibición total y abrupta: "a partir de mañana, nunca más". Funciona unos días — a veces unas semanas —, y luego aparece la primera situación de estrés, de vacío, de malestar, y el sistema busca lo que siempre ha funcionado para aliviar eso. La recaída, además de la vuelta a la conducta, genera culpa y sensación de fracaso, que son estados emocionales que muchas veces alimentan exactamente la conducta que se intentaba eliminar.
La segunda es la ambivalencia crónica: querer dejarlo y no querer dejarlo al mismo tiempo. Esa ambivalencia — "sé que tengo que dejarlo pero también es lo único que me funciona cuando estoy mal" — no se resuelve razonando más sobre ella. Se resuelve interviniendo sobre la función que cumple la conducta, no solo sobre la conducta en sí.
Cómo trabajo yo las adicciones en consulta
Mi enfoque no empieza por "dejar la conducta". Empieza por entender qué función cumple esa conducta en tu vida cotidiana — qué estado emocional alivia, qué momento del día cubre, qué situación hace más manejable. Eso me permite diseñar, contigo, una estrategia que trabaja simultáneamente en dos direcciones: interrumpir el automatismo de la conducta adictiva y construir alternativas reales para la función que cumplía.
Esto es trabajo muy concreto. No vendrás a consulta a hablar de por qué empezaste ni a analizar tu infancia indefinidamente. Vendrás con situaciones específicas, con patrones identificables, y trabajaremos sobre qué hacer de forma diferente en esos momentos concretos donde el impulso aparece con más fuerza.
El modelo estratégico trabaja con una ventaja importante en este terreno: es directivo. Hay una estructura clara, hay indicaciones específicas, hay un camino con pasos definidos. Eso suele ser especialmente útil en los patrones adictivos, donde la ambivalencia — ese "quiero dejarlo / no quiero dejarlo" — es parte central del problema y se alimenta fácilmente de los enfoques más abiertos e indefinidos.
Cuando el patrón incluye dependencia física — como ocurre con el alcohol o ciertas sustancias —, el trabajo psicológico se combina siempre con el seguimiento médico correspondiente. El abordaje estratégico no sustituye al tratamiento médico cuando este es necesario: se integra con él.
Lo que puedes esperar del proceso
Las adicciones son uno de los cuadros donde la duración del tratamiento es más variable, dependiendo de la sustancia o conducta, el tiempo de evolución y la severidad del patrón. No voy a darte una cifra única porque sería poco honesto. Lo que sí puedo decirte es que los protocolos estratégicos muestran tasas de mejora consistentes cuando se combinan el trabajo sobre la función de la conducta con prescripciones conductuales activas, especialmente en patrones de uso problemático no asociados a dependencia física severa.
Lo que también puedo decirte, desde la experiencia clínica, es que el primer cambio significativo en estos procesos suele ser uno que muchas personas no anticipan: no la desaparición del impulso, sino un cambio en la relación con el impulso. Empezar a observarlo sin seguirlo automáticamente. Ese es, en muchos casos, el primer paso real hacia el cambio.
Una última cosa...
Si has intentado dejarlo varias veces por tu cuenta sin éxito duradero, el problema probablemente no es tu voluntad. Es que has estado usando la herramienta equivocada para ese tipo de problema. Si quieres explorar una forma distinta de abordarlo, puedes reservar una primera sesión conmigo directamente desde aquí.
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